Con el uso constante de nuestros smartphones, se hace cada vez más común fotografiar a a casi cualquier cosa que vemos y a la mayoría de personas que conocemos; esto se acentua cuando tenemos bebés.
Tomarle una fotografía a un bebé puede ser un reto complejo, antes hemos dado algunos tips para hacer un estudio fotográfico a un recién nacido; pero cuando crecen es un tanto más complicado poder hacer fotos “decentes”, captar las mejores imágenes es posible con paciencia y algunos consejos básicos.
Existen cinco consejos fabulosos para poder lograr unas fotografías increíbles sin frustrarse en el intento.
- La distancia lo es todo. Si podemos optar por un objetivo o hacer zoom en el caso de las compactas no dudarlo. Mantenernos a una distancia separada evita que el bebé pueda sentirse molesto. Parece algo sin importancia pero probar. Veréis como el bebé no reacciona igual si tiene la cámara a medio metro o a dos de distancia.
- Evita el flash directo, sobre todo el integrado en las cámaras. A menos que dispongas de un flash que puedas rebotar contra el techo es mejor no usarlo. Usa iluminación extra con alguna lámpara o ventana. El flash incomoda al bebé con sus parpadeos antes de disparar.
- Controla el tiempo. No gastes, o mejor dicho no malgastes el tiempo de atención del bebé. Si no tienes claro que fotos quieres hacer mejor planifícalas antes. Así, cuando te dispongas a realizarlas estarás cien por cien dedicado al bebé y evitarás se canse pronto.
- Dispara, dispara rápido. Si has planificado bien aspectos como la iluminación que te encontrarás no pierdas tiempo en probar otros ajustes. Dispara tantas fotos como puedas.
- Ponte a su altura. Tirate al suelo, agachate, haz lo que haga falta para conseguir un ángulo que favorezca al bebé. A fin de cuentas él es el más importante.
Con ellos puedes lograr tener las mejores fotografías posibles de tus pequeños. ¿Qué esperas para intentarlo?.
Fuente: Photography Talk












