La nube es para muchos de nosotros la solución a todos nuestros problemas, en cuanto a almacenamiento y acceso oportuno en tiempo real. ¿Imaginan una casa que refleje eso?. Bueno pues navegando en la red encontré una casa que podría; o no, ser el sueño de cualquiera de los que usamos la nube….
Este proyecto es la renovación de una casa de doble fachada, las modificaciones que ha sufrido han sido varias a lo largo de casi un siglo. Los encargados de está última son Robert McBride Charles y Debbie Ryan del despacho de de diseño que lleva sus nombres; proyectaron una vivienda de tres partes.
La fachada no se ha tocado y es exactamente igual que el resto de casitas en hilera que pueblan la calle para demostrar el respeto hacia carácter de la zona y la no alteración de la arquitectura urbana que contrasta con la magnitud de las obras de renovación interna.
Los espacios dentro de la estructura original son en gran parte de color blanco, unidos por la exótica alfombra floral que atraviesa todo el pasillo como columna vertebral de la casa. Este viaje a través del espacio se comunica con la cocina, íntegramente decorada en color rojo. En el corazón de la propiedad, la cocina actúa como un puente que une a los espacios más importantes.
El comedor, con forma de nube es el espacio final. A raíz de la forma de una nube dibujada por un niño, se ha creado la estancia más acogedora de la casa, donde la familia y los amigos pueden comer y divertirse rodeados por la forma curva. Además tiene salida directa al jardín y la piscina, lo que facilita las reuniones estivales, sin necesidad de entrar en las habitaciones más íntimas.
La madera que recubre toda la pared, el techo y el suelo de la nueva estancia, da la sensación de estar dentro de un tonel artesano, pero no resulta agobiante ya que se equilibra con los grandes ventanales en forma de nube que forman una espectacular pared de cristal que une exterior e interior mediante la continuidad del suelo de listones de madera.
Una ampliación de la casa divertida y sostenible. ¡Un gran trabajo! ¿Quién quiere una así?
Fuente: McBride Charles & Ryan

















