Después de muchos rumores y casi cuatro años; Canon por fin se subió al barco de las cámaras de óptica intercambiable y sin espejo. Y lo hace con la EOS M, una cámara pequeña se sustenta en un sensor APS-C de 18 megapíxeles; lejos del diseño lo que marca en realidad la competencia en este tipo de cámaras es el tamaño del captor. El desaire de Canon hacia el segmento de las CSC que es casi inevitable el gesto de “¿no, que no?”.
La EOS M es pequeña; no la más pequeña de la clase pero no la más pequeña de su clase, pero teniendo en cuenta el tamaño del captor APS-C que alberga en su interior, sus dimensiones sí resultan bastante adecuadas. Hablando de ergonomía, la ausencia de una empuñadura en condiciones resta puntos, pero a juzgar por las imágenes la EOS M se acomoda bien entre las manos, gracias al sistema de anclaje de la correa ideado para esta cámara.
Sorprende la escasez de mandos y botones; que según explica Canon el uso de una pantalla táctil ha permitido reducir en un 35% el número de botones respecto a la gama réflex de la firma. Un punto que puede causar controversia es el hecho que de Canon decidió enforacar a los fotógrafos “ocasionales” este lanzamiento, sin embargo quedará en los usuarios definir su uso; la EOS 5D Mark II era una cámara de fotos que ha ganado muchos más elogios como cámara de cine.
la EOS M no cuenta con visor electrónico ni un conector para uno externo, tampoco un dial de modos tradicional, pero a cambio cuenta con selector que permite escoger entre la captura de instantáneas o vídeo u optar por una modalidad totalmente automática (A+). El dial trasero se ocupa de cambiar los ajustes de la exposición en los modos manuales y de prioridades y de dar acceso directo a algunas opciones, como la ráfaga. Vaya que la EOS M está pensada para controlarse desde su pantalla táctil de 3”.
Cómo era de esperarse la EOS M permite trabajar en formato RAW; en cambio no cuenta con una unidad de flash integrada, pero todos los kits incluirán de serie el nuevo flash Speedlite 90EX (desmontable).
Es innegable pensar que ésta cámara está a medio camino entre las compactas y las réflex, si el diseño y el manejo nos hacen pensar en las primeras, la denominación EOS y el tamaño de sensor escogido por Canon sitúan esta cámara sin espejo más cerca de la gama SLR de la firma en lo que respecta a prestaciones y calidad de imagen. De hecho, el CMOS de tamaño APS-C y 18 megapíxeles es el mismo que el empleado en la reciente EOS 650D, aseguran desde Canon. Tal vez algo más gráfico e intuitivo en cuanto a los menús sería más coherente en una cámara que presume de sencillez en lugar de las largas listas de opciones más propias de una SLR, pero es intuitivo.
Algunas otras especificaciones que podemos mencionar son: sensibilidad de 100 a 12.800 ISO (con un paso más de 25.600 ISO sin calibrar) y una cadencia de disparo de 4,3 fotogramas por segundo. El sonido de la obturación es audible pero discreto. No se puede optar por un modo de obturación electrónica pero en realidad no es necesario “escogerla” pues la primera obturación es en si, electrónica y la cortinilla sólo entra en acción al final de la exposición.
Con la calidad de imágenes ya clara ahora todo se centra en el sistema de enfoque automático; en este sentido las suposiciones se cumplieron, cuenta con sistema híbrido. Lo que nos permite tener lo mejor de dos mundos: el sistema por contraste de las réflex con el de diferencia de fase gracias a algunas células dedicadas que se han incluido en la superficie del CMOS.
Los dos primeros objetivos EF-M incorporan un motor (STM) que aporta una notable mejora en lo que respecta a respuesta y transiciones suaves en comparación con las réflex de Canon a la hora de enfocar por contraste. El nuevo “pancake” 22 mm f2 es realmente rápido.
También lo es el zoom de 18-55 milímetros, aunque sí es cierto que realiza ligeros y sutiles avances y retrocesos hasta dar con un punto de referencia. Un adaptador permite también utilizar ópticas EF y EF-S en esta cámara, aplicando el mismo factor de multiplicación focal que con los nuevos objetivos EF-M: 1,6x.
La esperada Canon EOS M sale al mercado con un precio de 850 euros junto al zoom estándar (será algo más barata con el fijo de 22 milímetros), la Canon EOS M se posiciona peligrosamente arriba en el actual escaparate fotográfico, pues es fácil encontrar cámaras similares bastante más asequibles, como las Sony NEX o las Samsung NX, o decidirse simplemente por una Micro Cuatro Tercios.
No es ningún secreto que llamarse Canon es un plus y deja cierto margen a la hora de colocar el precio, sin embargo digamos que no es “elegante” tal arrogancia cuando eres el último al llegar, las prestaciones no son tan espectaculares como para justificar la alza desmesurada en su precio; quizá un poco de humildad no habria caído mal.
Si tuvieramos que mencionar algo negativo de está cámara quizá seria el “exceso” de conservadurismo y por supuesto el precio; pues su calidad y rendimiento son bastante buenas, pero sí le falta algo que marque distancias con lo que desde hace años ya puede encontrarse en el mercado.
No es una clásica cámara cómo lo que a muchos les gustaría ver, pero es competitiva y fácil de manejar. Un producto de esos que entra por los ojos pero que tendrá que demostrar que la espera ha merecido la pena.
Información: Xataka

























































