Los desfiles de moda de París atraen a las bellas y acaudaladas

A casi todos los desfiles de alta costura para la próxima primavera que se realizan en París se suman siempre bellezas locales.
Antes de las presentaciones, desfilan las limusinas blindadas con chofer de las que bajan las mujeres de jeques árabes, magnates de la industria, ejecutivos famosos y… traficantes de armas.
Y cuando se baja alguien como Mouna Ayoub, considerada la mejor clienta del mundo (se le estiman 1,500 vestidos de alta costura y 5,000 pares de zapatos), la batalla ya está casi ganada.
“Es un regalo para una mujer poder lucir estos vestidos de ensueño”, dijo Diana Kruger sobre el desfile de Karl Lagerfeld para Chanel, y la palabra “ensueño” parece el lema de estos diseños.
Delicados trajes de hadas, generalmente muy cortos, con faldas oblicuas, levitaban sobre la pasarela. En crema, rosa o gris humo, rodeaban los cuerpos de las modelos como velos drapeados con mucho arte. Además, las telas parecían reproducirse con bordados, lentejuelas, cristales o plumas.
Sobre sus zapatos sin tacones, las modelos parecían bailarinas. También Armani jugó el lunes con la silueta estrecha. Los vestidos y trajes, en general hasta las rodillas, parecían suaves e ingenuos gracias a sus faldas ligeramente hinchadas y ofrecieron al italiano la posibilidad de demostrar su excelencia en el juego con las formas geométricas y la aplicación de cristales y lentejuelas.
La alta costura parece cada vez más importante para este diseñador, que en su momento revolucionó la moda “lista para usar”.
Plisados en forma de abanico, plumas y volantes adornaban las prendas en colores gris y vainilla. Muy logrados fueron sus delicados vestidos de noche, por ejemplo, un solero totalmente plisado en color lavanda. El cierre del desfile parecía un tributo a Valentino, quien mañana miércoles muestra su última colección.
Con el título “Un ángel pasa”, Christian Lacroix propone una colección de faldas redondas y vaporosas, pintadas con rayas irregulares o manchas, bordadas de lunares gigantes, cortos vestidos globos con lunares, bustiers y macramé. El modista creó un vestuario poético, espectacular, como un abrigo-chaleco de pantera o un gran abrigo blanco pintado a mano con trazos verde, naranja y rojo y brocado de estrellas.









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